¿A qué llamamos riesgo?

Ser capaz de cuantificar el nivel de riesgo asociado a la inversión en un determinado activo financiero es una herramienta clave, tanto dentro de la gestión de carteras como en la creación de otras estrategias de trading.

Como inversores nos enfrentamos al dilema de escoger entre un activo u otro principalmente en función de dos variables, el rendimiento que esperamos obtener y también el riesgo de pérdida que se puede tener.

Cuando hablamos de riesgo en los mercados financieros históricamente se asocia a la volatilidad o variablilidad en los rendimientos. Desde el punto de vista estadístico la volatilidad será la varianza de los rendimientos del activo en cuestión.

Características de la volatilidad

Los procesos de volatilidad que podemos encontrar  tanto en bolsa como en otros procesos económicos han llevado consigo un gran interés en su estudio con el objetivo de ser capaz de identificarlos y más tarde intentar predecirlos.

Al  analizar los rendimientos de los activos financieros vemos como la volatilidad no es un variable estable en el tiempo, sino que se producen cambios fuertes en su intensidad y frecuencia en función de los acontecimientos. Esto genera una gran dificultad a la hora de medirla utilizando simplemente la varianza a largo plazo, que es la medida clásica empleada. Es decir, normalmente se obtiene la varianza histórica, que es un cantidad fija y se establece como valor futuro esperado.

Aquí tenemos un ejemplo de los rendimientos logarítmicos de la serie de precios diarios del par de divisa AUDUSD. Se observan como hay algunos puntos donde la variabilidad es más alta, volviendo luego a valores medios.

Viendo esto, queda claro que utilizar  simplemente la volatilidad histórica no es óptimo si queremos conocer  realmente el comportamiento del riesgo durante un determinado periodo.

Una técnica sencilla para ver la varianza  que ha tenido un activo sería calcularla mediante una ventana de tiempo, con lo que tendríamos una  serie temporal en vez de un solo valor. Esto viene bien a modo de información y cuando se hacen estrategias de trading basadas en relaciones de precios.

Otros métodos más avanzados se basan en  modelizar las series con el objetivo de identificar y predecir o simular la volatilidad. Esto ayuda mucho en la conformación de carteras con varios activos, por ejemplo usando Modelos GARCH, que ya explicaremos en otro post.

Como apunte final decir que aunque la varianza y desviación típica se pueden utilizar como medidas del riesgo a la hora de crear una cartera hay otras medidas que también tenemos en cuenta, como el CVAR (Condicional Value at Risk) y el Drawdown (peor racha de pérdidas sufridas).  Al final acabas creando una estructura fuerte con bastantes parámetros y debes decidir con qué portfolio te quedas en función de tus preferencias. Tienes que calibrar entre la rentabilidad que esperas y el riesgo que deseas soportar.

Este tema es uno de los más interesantes y prácticos dentro de la bolsa, seguiremos hablando y avanzando sobre él en siguientes artículos.