Informe Semanal

Los índices americanos siguen cerrando en nuevos máximos históricos, acentuando aún más la pregunta que muchos hoy en día se hacen: ¿Cuándo vendrá el ajuste? ¿Cuándo vendrá la nueva crisis que destruirá el patrimonio de todos nosotros? ¿Cuán severa será la próxima crisis?

Muchos “profetas financieros” bombardean las redes sociales con análisis y predicciones sobre cuándo será la próxima crisis financiera; pero no ofrecen mayores detalles sino te suscribes a sus boletines y pagar un fee por sus consultorías.

En MC Capital no estamos menospreciando a estos “profetas del desastre” ni mucho menos, al final es su trabajo; inclusive, llegan momentos en los que tienen razón (eventualmente sucede lo que pronostican). Como dice un viejo refrán: “hasta un reloj roto muestra correctamente la hora dos veces al día”.

El weekly de esta semana queremos enfocarlo en dar una perspectiva un poco más aterrizada y estadística para, no tratar de responder a las preguntas anteriores, sino más bien en proporcionar una manera de pensar y de afrontar el futuro de sus inversiones.

Empecemos con la primera pregunta: ¿Cuándo vendrá el ajuste?

Para nosotros es evidente que no existe forma real y educada de pronosticar cuándo, y cuán severa, será la próxima crisis de índole financiera; sin embargo, podemos basarnos en cierta estadística para poder entender la dinámica del mercado; ahora bien, antes de entrar en el detalle, permítenos explicarles dos conceptos importantes: cuando el mercado retrocede un 10% se llama CORRECCIÓN y cuando el mercado retrocede más de un 20% se llama BEAR MARKET (mercado a la baja).

Bien, ahora las estadísticas:

  1. El mercado ha experimentado, en promedio, una CORRECCIÓN anual desde 1900. Eso quiere decir que si tienes 35 años y la expectativa de vida es de 70; pues vivirás 35 CORRECCIONES más (estadísticamente, una por cada cumpleaños).
  2. Históricamente, las CORRECCIONES han durado un promedio de 54 días (algo menos a dos meses).
  3. Durante los últimos 100 años, las CORRECCIONES tuvieron una magnitud de, en promedio, 13.5%; y desde 1980 a 2015 una magnitud de 14.2%.
  4. Desde 1900 hasta nuestros días, menos del 20% de las CORRECCIONES se transformaron en un mercado BAJISTA (BEAR MARKET).
  5. A pesar de que el S&P500 experimentó caídas de, en promedio, 14.2% desde 1980 a 2015 (de forma anual), el mercado terminó generando rendimientos positivos en 27 de los 36 años analizados (más de un 75% de las veces).
  6. Históricamente, los mercados BAJISTAS han tenido una duración de entre 3 a 5 años (sin embargo, es importante que sepas que de 115 años analizados – 1900 a 2015 – sólo han existido 34 mercados bajistas).
  7. El 100% de los mercados BAJISTAS se han convertido en mercados ALCISTAS.

Ahora bien, siempre hay que recordar que el futuro no necesariamente va a ser una réplica del pasado; sin embargo, como dice aquel viejo refrán: “History doesn’t repeat itself, but it rhymes”.

Con esto lo que queremos decir es que hay que entender la dinámica del mercado y sus patrones; al igual que tenemos primaveras, veranos, otoños e inviernos; el mercado tiene sus patrones y lo que tenemos que saber es cuándo tomar acción y cuándo ver el juego desde las gradas (al final, todo agricultor sabe que si siembra en invierno no recogerá nada, no importa lo duro que trabaje).

Siguiendo con la segunda pregunta: ¿Cuán severa será la próxima crisis?

Desde nuestro punto de vista, esta pregunta es un poco más fácil de responder que la anterior ya que existen muchos indicadores que nos ayudan a saber NO cuan severa será (ya que eso no se sabe) sino más bien a si será más o menos severa que las crisis anteriores.

Desde 2008, la FED se ha embarcado en un camino de bajas tasas de interés (costo del dinero casi cero) e inyección de dinero inorgánico (QE) para estimular la economía y tratar de sacarla de la recesión; ahora bien, a pesar de tener buenas intenciones, estas dos herramientas macroeconómicas, sostenidas en el tiempo, comienzan a crear unas distorsiones en el mercado cuyas consecuencias pueden ser importantes. El mercado americano se ha acostumbrado al dinero “barato” donde pueden endeudarse a costos practicamente cercanos a cero e invertir ese capital en distintos instrumentos financieros que generen un beneficio tal que permita pagar el costo del financiamiento y salir con plusvalías.

Esta espiral de “generación de dinero”, donde me endeudo para invertir para que la inversión me genere beneficios para pagar el endeudamiento y generar plusvalías, funciona al principio hasta que eventualmente el mercado llega un punto en que todo está tan sobrevalorado que los inversionistas retiran sus capitales para comprar otros activos sub-valorados (ocasionando así un ajuste a la baja del activo sobrevalorado). Cuando las inversiones comienzan a perder valor, empiezas a dejar de compensar el endeudamiento, forzando a los inversores a cerrar operaciones para cubrir sus préstamos y, en consecuencia, acentuar la caída del mercado.

Es muy complicado saber cómo los inversores usan la “deuda barata” adquirida: si es para gastos o para inversión; sin embargo, un indicador conocido como MARGIN DEBT nos muestra que los inversionistas están muy apalancados en sus posiciones.

El margin debt viene a reflejar el dinero que todo broker les presta a sus inversores para adquirir productos financieros por encima de su capacidad real de inversión. Este margin debt tiene unos efectos muy positivos cuando el mercado está al alza, pero tiene unos efectos devastadores cuando el mercado está a la baja ya que, por norma FINRA, si el inversor no tiene 25% de su capital en cuenta para garantizar el apalancamiento, el broker puede cerrarle operaciones para llevar el Margin Debt a niveles “normales” (esto se conoce como el Margin Call).

Como podemos ver en la siguiente gráfica, los niveles de Margin Debt son increíblemente altos, lo que indica “high leverage”.

 

 

De acuerdo con lo anterior, podemos estar seguros que la próxima crisis, cuando venga, tendrá una magnitud mucho mayor a las anteriores y lo que debemos hacer es rebalancear nuestro portafolio para que se ajuste a las condiciones del mercado.