Mr. Market, ¿racional y eficiente o esquizofrénico?

Estamos empezando la conocida “Earnings Season”, donde los inversionistas y grandes bancos de inversión están atentos a cualquier desviación de sus estimaciones para tomar acción y tomar unas merecidas vacaciones. Lo interesante de esta semana fue la reacción del mercado hacia algunas de las empresas que tenemos en nuestro portafolio ya que no se relacionan con los resultados obtenidos por estas empresas en el pasado trimestre (fue como un deja vu cuando leímos por primera vez, en el capítulo 8 del libro “The Intelligent Investor”, la teoría de Mr. Market y su esquizofrenia). Es por esto que te queremos hablar sobre: “cómo lidiar con las noticias negativas del mercado”.

El siguiente escenario es MUY TÍPICO: inviertes en una acción y un par de meses después el precio se desplome por el hecho de que la empresa no cumplió con las expectativas del mercado sobre, por ejemplo, el nivel de ganancias por acción o el total de ventas estimadas. En este momento te cuestionas completamente sobre si la decisión que tomaste es la correcta, si los cálculos que realizaste son precisos o, inclusive, porque no le hiciste caso a esa “vocecita interna” que te dijo: “espera unos días a ver como evoluciona el mercado”. Todo esto es válido; sin embargo, lo que tienes que entender es que no puedes controlar como Mr. Market reacciona…. lo que si puedes controlar es como reaccionas TÚ.

Las teorías financieras contemporáneas asumen que todos los actores que interactúan en el mercado lo hacen de forma racional y con toda la información disponible. Sin embargo, un nuevo campo dentro de las finanzas llamado Behavioral Finance ha demostrado que los precios establecidos por el mercado son fijados por personas que dejan que sus emociones, como el miedo o la avaricia, actúen por ellos.

El hecho de que los precios de las acciones sean fijados por emociones dice muy poco o nada sobre la realidad de la empresa o activo subyacente y este hecho es de suma importancia entenderlo si quieres lidiar con una noticia negativa de forma objetiva.

Vamos a suponer un ejemplo: digamos que inviertes en la empresa XYZ Inc la cual se está cotizando a 20 dólares por acción y después de mucho análisis y valoración, determinas que es una excelente oportunidad; sin embargo, su precio cae a 15 dólares por acción unas semanas después. ¿Cómo reaccionarías?  si eres como el resto de las personas, probablemente estés por vender. Ahora: ¿es correcta esta forma de actuar? Bueno, en nuestra forma de verlo existen sólo dos opciones o alternativas: o vendes, o compras. Estamos a favor de vender y salir de la posición siempre y cuando se presenten fallas fundamentales en el modelo de negocio de la empresa; sin embargo, si las finanzas de la empresa no varían, si su modelo de negocio sigue igual y su producto sigue aumentando la participación de la empresa en el mercado; probablemente nuestra visión o recomendación sería la de comprar más acciones de una excelente empresa a un precio más económico (si tenía sentido invertir cuando la empresa cotizaba a 20 dólares por acción; ahora tiene más sentido invertir en ella si el precio está en 15 dólares por acción).

Es por esto que es vital que mantengamos nuestras emociones al margen. Te dejamos esta frase de Epictetus: “No dejes que la fuerza de una primera impresión te tumbe al piso; solamente di: Espera un momento, déjame ver quién eres y que representas. Déjame ponerte a prueba”.

Resumiendo: si existe una caída importante del precio de una acción que tengas:

ALGUNAS VECES DEBES COMPRAS MÁS: siempre y cuando los fundamentos de la empresa no estén afectados, que sus finanzas sigan siendo increíbles, que su innovador modelo de negocio continúe y su producto o servicio siga siendo aceptado por los clientes.

ALGUNAS VECES DEBES VENDER: siempre y cuando los fundamentos de la empresa estén afectados y su producto descontinuado.

Como ves, poco importa la apreciación y la reacción del mercado; si la empresa va bien, a ti te irá bien. Las fluctuaciones que experimenta el precio de una acción se pueden entender como interesantes oportunidades de inversión.

Es por esto que invertir tiene más que ver con el estómago que con la cabeza.